Fragmentos sobre las despedidas

Si eres Venezolano o si tienes más de un amigo venezolano en Twitter o en Facebook, es bastante probable que te hayas tropezado con el video “Caracas, Ciudad de Despedidas“, elaborado por Ivanna Chávez y Javier Pita. Como ya se he escrito y dicho demasiado, en lugar de intentar reflexionar sobre el “documental”, prefiero limitarme a resaltar algunas ideas de varios artículos que he leído al respecto, con la esperanza de que al final se pueda desprender alguna conclusión. Vamos a ver qué sale

Dico Milagros Socorro en Código Venezuela

La pregunta que debemos hacernos es si el país tiene un discurso estructurado y serio para esta gente, tanto los que se fueron como los que quieren irse y los que secretamente cada tanto tiempo fantaseamos con un lugar, al pie de una biblioteca, donde pudiéramos trabajar con tranquilidad y luego salir a dar una caminata sin que nos roben, violen o maten. Los adultos, los planificadores, los políticos, la dirigencia, ¿tiene una respuesta menos balbuceante frente a la tentación del extrañamiento?

Dico Luis1210 en “Caracas, ciudad de despedidas chatas”  publicada en Panfleto Negro

Sin embargo, detrás de todo el mandibuleo y el “me iría demasiado” hay una realidad a la que no queremos dar la cara; Venezuela no ofrece a sus jóvenes ni un presente ni un futuro viable, ofrece más penurias y que todo vaya a peor antes de ir mejor.  Hablar de porvenir en un país donde se depende de la salud de una sola persona es casi tan ingenuo como los testimonios de estos chicos.

Y finalmente, dice Eduardo Sánchez Rugeles en “La ciudad del vacío” publicada en Prodavinci

El fracaso de la democracia en este país se funda en la incapacidad de los hombres y mujeres de Venezuela para respetar las perspectivas ajenas; para valorar la inevitable condición del defecto, los vicios, la torpeza y el error como cualidades humanas.El autoritarismo del agravio prela el desarrollo social; la pulsión irreversible de mentarle la madre a todo aquel que no sea como nosotros es uno de los más sólidos argumentos de nuestra falsa épica, de nuestra tragicomedia.

En estos días inciertos, el odio nacional (disciplina olímpica en la que ostentamos uno de los equipos más competitivos) se ceba contra unos chamos que, simplemente, hicieron un trabajo con más o menos defectos, con más o menos estupidez (legitimada por la juventud) y con más o menos talento

 

De todo lo anterior se pueden extraer varias ideas. Yo quisiera, sin embargo, detenerme en dos. La primera y quizá la más importante es que mucho de lo que reclamamos en estos chamos es parte de nuestro propio defecto como país. Me refiero no solo la escasez de argumentos, que como sugiere Milagros, es propia también de muchos miembros de nuestras clases dirigentes, (a quienes para colmo solemos reclamar con menor intensidad), sino también la respuesta visceral y violenta de muchos de los que han opinado sobre el “documental”. La segunda, es que parece evidente que existe una visión miope de un fenómeno social que ha transformado la vida de cientos de miles de venezolanos y nadie, al menos hasta el momento,  se ha atrevido a abordarlo con la seriedad que merece. Los chicos del documental no lo han logrado y muchos de los que han respondido, tampoco.

Al final, el verdadero mérito de estos chicos es haber puesto el tema del éxodo de venezolanos sobre la mesa, y mal o bien, la gente ha empezado a responder. Prueba de ello es todo lo que se recoge en portales como Panfleto Negro (el pana @depr001 ha curado una lista interesante que puedes ver acá).

Creo que sería oportuno que todos los que nos hemos visto afectados, los que nos fuimos y los que se quedaron, empecemos a construir con inteligencia y tolerancia una respuesta a este grave problema.

Lo dicho por Milagros, Luis1210 y Sánchez Rugeles es prueba de que si se puede.

 

 

2 Comments

  1. Endersays:

    Me quedé en las mismas, Ramiro. ¿Conclusión? No hay conclusión.

    A mí me parecieron un montón de mentecatos con “demasiado” tiempo libre y 0 conciencia de dónde están realmente parados. Pero buehh, es tan solo mi punto de vista.

    Un abrazo.

  2. Y esa es una de las conclusiones mi pana: cero conciencia. Quizá lo que tengamos que sacar de todo esto es la alarma de que algo importante está pasando y poca gente está abordándolo con la seriedad que merece. Eso, además, de la alarmante falta de argumentos que parece haber en quienes lo intentan.

    Ciertamente, si no estuviésemos viviendo lo que estamos viviendo, ese video hubiese pasado desapercibido. Si resonó de esa forma tan estruendosa, es porque hay un gran elefante rosa en la habitación que nadie quiere atender.

    Abrazo grande!

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