Mente e historias

Hace una semanas, Mariana Hernández, una amiga y colega por partida doble (es Psicóloga y Planner), me hizo llegar un video realmente fascinante, que lleva por título “Future of Story Telling: by Paul Zak“.

Acá el video.

La razón por la cual dedico una entrada de este blog a compartir el video es que en el mismo parece esconderse una buena noticia que sirve de argumento para defender el valor de la creatividad.

El asunto es así:

De acuerdo a los estudios de Zak, existe fuerte evidencia empírica a favor del uso de la historias como vía efectiva para modificar comportamientos.

Su idea es sencilla: Las historias bien construidas nos hacen segregar hormonas que afectan nuestro comportamiento y nos predisponen a actuar de formas específicas. En el caso del video, Zak menciona dos: oxitocina y cortisol. La primera fuertemente asociada con respuestas empáticas y la segunda asociada con la capacidad de enfocar la atención y preparar el organismo para responder al estrés.

No sé si a Uds les pasa lo mismo, pero a mi me parece fascinante la idea de que nuestro cerebro esté “cableado” para procesar historias a un extremo tal, que las respuestas que producimos antes éstas no sólo nos permite reaccionar ante la historia en cuestión, sino que llega a modificar conductas futuras. Dicho de forma más sencilla, nuestro cerebro es mucho mejor procesando historias que procesando información desarticulada o poco relevante, y ese procesamiento de historias nos  condiciona, en mayor o menor grado, a comportarnos de formas específicas. En este caso, la secreción de oxitocina predijo con un grado amplio pero aceptable de confianza la emisión de conductas de donación.

Ahora bien Zak no es el único en abordar esta idea. En el libro “The Storytelling Animal: How Stories Make Us Human“, Jonathan Gottschall presenta ejemplos y argumentos igual de interesantes (y que ya tienen muchos años), como el de los Psicólogos Fritz Heider y Mary-Ann Simmel (“An experimental study of apparent behaviour”. American Journal of Psychology, 13, 1944.)

Vean el siguiente video.

Casi con seguridad, construyeron una historia a partir de lo que vieron. Lejos de decir que el video trata de dos triángulos y un círculo moviéndose dentro y fuera de una caja, seguramente atribuyeron motivaciones y hasta estados emocionales a cada una de las figuras. Es casi imposible ver el video y no pensar que el triángulo más pequeño se roba o seduce al pequeño círculo, dejando en rabietas al triángulo mayor. Otros ven el video al triángulo grande como un bully y al pequeño como un héroe que viene a rescatar al pobre círculo. Sea como fuere, lo cierto es que el cerebro construye una historia y la usa para darle significado a algo que, siendo muy estrictos, no lo tiene. Citando a Gottschall

The storytelling mind is allergic to uncertainty, randomness, and coincidence. It is addicted to meaning. If the storytelling mind cannot find meaningful patterns in the world, it will try to impose them. In short, the storytelling mind is a factory that churns out true stories when it can, but will manufacture lies when it can’t

Ya a esta altura del post queda clara la evidencia en favor de la creatividad. Si sabemos que, como seres humanos, estamos programados para procesar mejor las historias, empecemos a usarlas mejor y más seguido. Eso significa menos listas y más relatos; menos atributos y más emociones; menos literalidad y más metáforas.  Y esto aplica a todo tipo de comunicación, desde comerciales de televisión hasta presentaciones de powerpoint o keynote.

Cierro este largo post con una última cita de Gottschall.

Story—sacred and profane—is perhaps the main cohering force in human life. A society is composed of fractious people with different personalities, goals, and agendas. What connects us beyond our kinship ties? Story. As John Gardner puts it, fiction “is essentially serious and beneficial, a game played against chaos and death, against entropy.” Story is the counterforce to social disorder, the tendency of things to fall apart. Story is the center without which the rest cannot hold.

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foto de portada por murphyeppoon, en Flickr Creative Commons 

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