¿Por qué Rebecca Black es una buena noticia?

Hace unos días, mi amigo y colega Daniel Pacheco twiteó un link a un artículo de Mashable bajo el título “The Age of Mediocrity: Why Rebecca Black Is Everyone’s Fault” escrito por Peter Shankman en el que se pueden leer cosas como la siguiente:

Welcome to the age of mediocrity, where anyone with a computer, a video camera, and a few thousand dollars for production can be considered the next big thing.

We used to be a society of content eaters fed by a very small kitchen run by music labels, TV stations, and movie stars. With the advent of the Internet, Flip cameras, and yes, even Justin Bieber, the paradigm has shifted. It’s no longer a world where the talent wins. It’s not even a world where the beauty wins. It’s a world where anyone can post, and in many cases, the worse the performance, the better it does. Call it the “William Hung” Effect.

[blogoma_blockquote ]With the power to broadcast comes great responsibility. And when people don’t take responsibility, and create videos about days of the week, we can’t be shocked and scream about the downfall of society. We’ve taken a typical 13-year-old teenager and given her parents an enormous return on their paltry investment. We did this. We have no one to blame but ourselves.

Aquél que tenga tiempo visitando este blog sabrá que estoy en contra de casi todo lo que dice el Sr. Shankman y que no comparto para nada el disgusto por la existencia de Black. Obviamente, ni la canción ni el video me gustaron, sin embargo me parece que hacer un juicio de valor sobre el talento de esta niña – y peor aún – de la sociedad que hace click en su video, es perder de vista lo verdaderamente importante y que tiene que ver con lo que simboliza esta chica: La democratización de los medios para producir y distribuir contenido multimedia.

No tengo la información concreta, pero me atrevo a pensar que con el surgimiento de la imprenta y la democratización de la publicación de material escrito, debió existir en aquél tiempo un equivalente del Sr. Shankman, que furioso por el surgimiento de “libros malos”, seguramente alzó su mano en contra de la “mediocridad emergente” y de la sociedad que la consumía. Hoy en día, nadie pone en duda el valor social que tuvo la democratización de la escritura y cómo revolucionó el mundo en el que vivimos, aún a pesar de las toneladas de literatura basura que seguramente se produjeron.

Evidentemente, Rebecca Black  es parte del precio que debemos pagar por esta nueva oportunidad. Pero es un precio bajo, si consideramos que posiblemente detrás de Black vengan otros, estos si con talento, que podrán hacer público su trabajo a menor costo.

Esa posibilidad, el que exista la oportunidad para todos, es en si mismo valioso y es también razón suficiente para ver a Rebecca Black como un hecho afortunado de nuestro tiempo.

Además, en última instancia, siempre puedes emitir tu opinión y hacer click en “dislike”.

post scriptum

Acá les dejo un extracto de la charla REMIX @ Computer History Museum en la que Lessig elabora sobre un tema similar. Allí afirma que el valor que genera el hecho de que todos tengan la capacidad de “escribir” (un análogo perfecto a subir un video a youtube) no está en el producto, sino en el proceso. Dice Lessig que al menos nos queda el aprendizaje del valor y el esfuerzo que hay detrás de todo acto creativo. Podríamos sumarlo a lo dicho más arriba, ¿no creen?

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