Sobre el futuro de las revistas (o la lucha entre Encarta y Wikipedia)

Empiezo estas líneas confesando que he sido (y sigo siendo en algún modo) uno de los que ha cedido ante el hechizo del iPad y sus aplicaciones. Entre las varias que he ido instalando y probando en mi más reciente juguete geek, las aplicaciones para consumir contenido otrora impreso en papel son las que más me han llamado la atención. Me refiero, obviamente, a todas los ebooks apps (iBook, Kindle, Kobo), pero sobretodo, a las aplicaciones para consumo de revistas, como Newsweek, Times, Wired y Sport Ilustrated.

Luego de leer la primera edición de Wired Magazine para el iPad (que en su primer día en el App Store vendió 24.000 ejemplares vs los 75.000 aprox que vende la edición impresa en un mes) sentí que tenía en mis manos el futuro y que la experiencia de leer una revista jamás sería la misma. Me llené de entusiasmo, se la mostré a cuanta persona me encontré y, obiviamente, twitee a rabiar sobre la maravilla de las revistas digitales.

Pero el entusiasmo ingenuo se acabó en el momento en el que me tropecé con un artículo de Peter Cashmore, CEO y fundador del reconocido sitio Mashable, quien en su columna de CNN publicó un interesantísimo artículo titulado “iPad Magazines: don’t believe the hype”, contra el cual sentí estrellarse mucho de mi entusiasmo inicial. Dice Cashmore, con mucha razón, que la primera generación de revistas para el iPad, “llamadas a revitalizar la industria editorial”, se han quedado cortas. Para él, las aplicaciones de revistas para el iPad poseen las desventajas de las ediciones impresas sin aprovechar las oportunidades que les brindan los medios digitales. Por ejemplo, resalta la ausencia de hipervínculos (salvo en los avisos, obviamente), la imposibilidad de dejar comentarios en los artículos y, peor aún, de compartir o evaluar alguno que llame tu atención. Para Cashmore, este tipo de ediciones corren el riesgo de convertirse en los próximos cd-roms, pues dejan de lado toda la interactividad que es propia de la red hoy en día para volver a un “modelo” de distribución de contenido más parecido a Encarta que a Wikipedia.

Creo que tiene razón. Pero mantengo el optimismo.

A pesar de que efectivamente hay más fuegos artificiales que innovación en las recientes “primeras ediciones” de revistas en el iPad, siento que estamos dando los primeros pasos y que sin duda el futuro es altamente prometedor. Para muestra un botón: la gente de Sport Ilustrated parece haber entendido y ha incluido varios de los elementos destacados por Cashmore en su app.

Sin embargo, después de este choque de entusiasmos, me parece que es necesaria una reflexión. Por eso, quizá, me vino a la mente lo que Sir Ken Robinson dijo hace poco en TED a propósito de la innovación:

Innovar es difícil, porque significa hace algo que para muchos no es nada sencillo de hacer. Significa retar aquello que damos por hecho, aquello que sentimos que es obvio”.

A la luz de esa idea, el que las primeras ediciones digitales de revistas sean como sus padres impresos tiene mucho sentido, o es al menos entendible. El aprendizaje principal en este caso es saber distinguir entre innovación y simple decoración, algo que el destello de la manzanita me impidió hacer. Pero mucho más importante aún es obligarnos a cuestionarnos cómo queremos entrar nosotros a este nuevo mundo de medios que hora a hora se nos va dibujando en nuestras narices. Obviamente, no es fácil. Lo único que está claro en todo esto es que no podemos quedarnos a esperar a ver qué pasa.

Cierro este ya largo post con una cita de Clay Shirky.

And the choice we face, I mean anybody who has a message they want to have heard anywhere in the world, isn’t whether or not that is the media environment we want to operate in. That’s the media environment we’ve got. The question we all face now is, “How can we make best use of this media? Even though it means changing the way we’ve always done it.”

1 Comments

  1. Me recuerda algo que leí hace mucho sobre los primeros sitios web: “Algunas empresas pensaron que era suficiente con -tirar- su brochure a la web” sin aprovechar lo que el medio ofrece. Afortunadamente y ahora con Web 2.0 poco a poco como que han ido entendiendo, pero es interesante como ver que aún los -so called- pioneros y líderes en el primer mundo caen en los mismos errores al principio.

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