Para leer más (poco a poco volviendo al blog)

Bueno, ya viene siendo hora de que le quite el polvo y las telas de araña a mi descuidado blog. Escribir con regularidad y, mejor aún, escribir bien (o al menos intentarlo) es una tarea harto complicada y demandante. Lo cierto es que me suele pasar esto de abandonar el blog, y me temo que me seguirá pasando. Lo bueno es que siempre se puede volver. Para intentar reiniciar el motor, voy apenas con una imagen, del siempre atinado Austin Kleon. Es un manual, al estilo de Cortázar podríamos Continúe leyendo

Sobre cuadernos y diarios

Hace ya tiempo que no vengo por acá. La razón es sencilla: he estado inmerso en una suerte de metamorfosis que ha empezado por lo físico (llevo 23 kilos perdidos en 102 días de dieta) pero que espero continuar en lo mental. Entre los diversos "retos mentales" que me he puesto, quizá el más importante esté en cambiar aspectos de mi rutina para que el día a día, que es ineludible, pueda vivirlo y "procesarlo" de forma positiva. Para ello, estoy intentando cultivar un hábito que es tan Continúe leyendo

Saber dónde buscar

Soy un fan de Austin Kleon y de todo lo que dice y hace. Aprovechando que es viernes, les dejo esta fantástica reflexión, tomada de su increíble proyecto artístico "newspaper blackout" (del que ya hemos hablado en este blog). Aplica perfectamente a planning, ¿no creen? Feliz fin de semana. Continúe leyendo

¿Lápiz o Teclado?

Tomar notas ha sido para mi siempre un desafío. No logro guardar por mucho tiempos los cuadernos y los pocos que sobreviven a mi despiste, tienen poco orden y coherencia. Con el crecimiento de herramientas digitales había optado por Evernote, que es una verdadera maravilla. Pero aún así, no me considero, ni de cerca, un buen "anotador". Así estoy, atrapado entre el lápiz y el teclado. Hace poco, en una acción que está más cerca del capricho que de la lógica, me compré Pencil, de Continúe leyendo

Crear es editar (y robar)

Una de las muchas anécdotas que se cuentan de Miguel Angel es aquella según la cual, cuando se le preguntó como hizo para esculpir el famoso David, éste contestó: "fácil, simplemente quité todo lo que no era David". Ignoro si el relato es real o no. A juzgar por la naturaleza de Internet hoy en día, lo más probable es que se trate de una tergiversación o simplemente de un invento. Pero aún así, detrás de esa historia, se esconde una idea profundamente interesante (al menos, para Continúe leyendo